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Pre-Jubilados de ULMA Construction de la Delegación de Granada nos cuentan sus experiencias “cooperativas”.

31/03/2014
Hace muchos años que se empezó a integrar como socios a empleados de la Cooperativa que estaban fuera del entorno de Oñati. Fue una apuesta por implicar a las personas de las delegaciones en el proyecto cooperativo, dotándoles de un estatus idéntico al de los socios de la Central. Tres de estos socios nos cuentan sus experiencias como cooperativistas de ULMA Construction.

¿Cuándo empezasteis a trabajar en ULMA?, ¿cuántos años lleváis en la cooperativa?

E.S.: Yo empecé a trabajar el 6 de noviembre del año 76, he estado en la empresa 37 años.

J.E.B.: En junio de 1980.

E.A.: Yo he estado 37 años menos 17 días. El 17 de enero pasado hubiera hecho 37 años, Entré en enero del 77.

¿Y todos estos años habéis estado en el mismo puesto? ¿O habéis ido variando?

Todo mi tiempo en la empresa no ha sido como socia pero desde el principio yo he sentido como que era algo mío, me sentía como en casa.
>> E.S.

E.S: Cuando comencé en el año 76 empecé en las instalaciones que estaban en el polígono de Azegra, en Peligro. Y luego ya nos trasladamos, en junio de 2001 a las instalaciones que están en Camino Nuevo donde hoy siguen estando las oficinas, en Peligro. Yo he estado desde mi adolescencia bastante unida a la cooperativa porque el primer almacén que se instaló en Granada fue un secadero de tabaco que alquiló el primer delegado que hubo en Granada, José Antonio Madina, y se lo alquiló a mi abuelo. En aquel entonces dio la coincidencia de que mi padre se dedicaba a la agricultura y, como no le ofrecía mucha seguridad ni estabilidad su trabajo, le ofrecieron el puesto de encargado de almacén y se quedó llevando el primer almacén en Granada. A raíz de aquello, yo desde pequeña cuando iba a visitar a mi abuelo veía ahí los andamios apoyados, los puntales, los caballetes, todas las piezas que se llevaban entonces. No había mucha variedad pero era lo que había. Desde entonces me vi unida y vinculada a la empresa. Allí mi padre tenía una pequeña oficina donde hacía los albaranes de entrada y salida cuando cargaba y descargaba los camiones y yo con curiosidad lo veía cargar y descargar. Cuando terminé de estudiar COU se necesitaba una administrativa en la oficina nueva y fue cuando yo entré hasta que me he prejubilado.

E.A.: Entré de encargado de montajes y después fui jefe de montajes –eso ponía en la nómina- y después encargado. Lo que pasa es que antes hacíamos de todo… Hasta he montado un montón de invernaderos. El primer invernadero multitúnel que se montó en España fue en Arcos de la Frontera, en una zona que se llamaba la pequeña Holanda para unos repratriados españoles de Holanda que montaron una empresa. Se montaron un montón de ventanas cenitales que se abrían simultáneamente y lo estuve montando con Lazkanoiturburu. El tema de invernaderos lo mantuvimos un tiempo pero luego ya desde Agrícola buscaron montadores externos y lo hacían ellos.

J.E.B.: Soy técnico comercial. Estuve trabajando vendiendo los tubos que se vendían antes, tubos de doce metros, redondos, cuadrados… para los talleres y aluminio para la cerrajería, ventanas y todo. Después de un tiempo quedó una plaza en Granada y se dejaron de vender tubos y me dediqué al tema de la construcción. Como técnico comercial vendía todos los productos de ULMA Construction: puntales, sistemas, encofrados, en fin, de todo. Soy un ingeniero de calle. Me gusta la calle. Lo mismo he vendido juguetes cuando era pequeño con mis padres que reproducciones de museo que vendí durante algún tiempo… A mí la venta me encanta, aunque me costó un poco adaptarme al no conocer la obra ni la construcción, pero preguntando y haciendo hincapié en lo que estás viendo y como el trabajo me gustaba y el sitio también, pues era cuestión de tiempo.

Durante todo este tiempo ¿Cómo ha cambiado ULMA? La gente, la organización, la forma de trabajo…

E.S.: Ha cambiado bastante. Trabajar la verdad es que se trabaja como al principio pero los medios que hay hoy en día te facilitan mucho la labor. Antes todo el trabajo era manual y requería mucho más esfuerzo. Hoy con los medios que hay se trabaja con más facilidad. Yo entré con una máquina de escribir y era todo muy rudimentario. Para llamar por teléfono teníamos que pedir línea a la centralita del pueblo y había que llamar a la operadora para que te diera línea para llamar a los clientes. Luego ya con el tiempo todo fue evolucionando. En el año 80 más o menos es cuando empezamos a trabajar con el ordenador.

J. E. B.: Bueno, bueno, bueno… ¡no te puedes imaginar cómo ha cambiado todo! Yo que lo he visto.Estaba escribiendo aquí algo pero lo que sale de la cabeza es más sano y puro. Entonces yo creía que la empresa era mía. La cosa ha cambiado bastante. Era otra forma de dirigir la empresa, la forma de tratar a las personas… Ahora estamos más endiosados, creemos que somos alguien, y somos alguien por supuesto, pero la forma de trabajar de antes a la de ahora es diferente. La gente tiene que disfrutar. Antes trabajábamos sábados y domingos y eso se palpaba, se vivía la cooperativa. Venía la gente de Oñati a Andalucía, a Granada, y estaban horas y horas haciendo inventario, etc. te transmitían compromiso. Ahora me da la sensación de que la gente está pendiente del reloj. En tema mío de comercial de calle la cosa ha cambiado mucho. No quiero decir que los que están ahora no lo hagan bien pero antes éramos todos una piña y ahora me da la sensación de que cada uno va a lo suyo. Hacen su trabajo y punto. Ésa es la sensación que me da a mí. Yo he estado en la calle, he trabajado mucho porque me ha gustado mi trabajo y he querido mi empresa. Creía que era mía. Siempre lo he comentado con mi compañero de Almería, Pepe García, es ahora cuando tenemos que estar más tiempo en la calle. Tener más roce con los clientes. Antes no teníamos tanto ordenador y te recorrías la provincia un día y otro y otro… había un roce y hacías amistad con los clientes, les preguntabas por la mujer, los hijos, y luego cuando tenían algo, pues a quién le van a comprar los puntales, ¡pues a Pepe, venga, llama a Pepe! Llevábamos el material y… luego ya pasaré por tu casa, ya me pagarás, había otra forma de pensar.

E.A.: Pues la evolución de ULMA, ¡imagínate!. Cuando yo entré a trabajar había 3 ó 4 titulados universitarios. Así, a bote pronto, me puedo acordar de J.L. Madinagoitia, de J.A. Ugarte, Javier Igartua y poco más. Todos los demás eran maestros industriales. Ahora sólo en Granada hay más titulados universitarios de los que había entonces en todo ULMA y en las delegaciones nos dedicábamos a todo. Lo mismo montábamos andamios que montacargas. Antes había más espíritu cooperativista. Ahora creo que la gente es más cómoda.

¿Y qué ha supuesto para vosotros trabajar en una cooperativa?

E.S.: Yo en principio no entré como cooperativista. Entré trabajando en ALFRE. Los trabajadores que contrataban fuera de Oñati los contrataba ALFRE. Luego ya hubo cambios, ya que ALFRE no podía hacerse cargo de tanto personal. La empresa creció mucho y nos pasaron a ULMA pero como trabajadores por cuenta ajena. En el año 1989 fue cuando me propusieron pasarme a la cooperativa y me hice socia. Todo mi tiempo en la empresa no ha sido como socia, pero desde el principio yo he sentido como que era algo mío, me sentía como en mi casa. Yo he sentido la cooperativa desde el primer momento.

J.E.B.: Yo no había trabajado nunca en una cooperativa y me ha gustado. He disfrutado de mi trabajo. Cuando me dijeron que iba a trabajar en una cooperativa pensé: todos a una. También hay cooperativas que han caído. Recuerdo que aquí había una cooperativa que eran cinco socios y lo primero que hicieron, no se me olvidará, fue comprarse un BX Citroen nuevo cada uno, tenían que tener cada uno su coche; en un año se fue a pique. Aquí en Andalucía las cooperativas son diferentes, tienen otra mentalidad. Creo que el espíritu cooperativista se ha perdido y si queda, queda muy poco. Y me da pena, yo quiero que la cooperativa siga para adelante y apriete. En los tiempos buenos hemos estado a toda pastilla y hemos ganado dinero todos y en los tiempos malos hay que apretarse el cinturón y estar más encima del cliente, ser más constante, en definitiva, estar más en la calle.

E.A.: Yo me he sentido siempre como parte de la empresa, la verdad es que he sentido mucha libertad y mucha responsabilidad. A mí nadie me ha dicho lo que tenía que hacer, yo siempre he asumido mi responsabilidad. He estado siempre muy cómodo y he tomado el trabajo como si fuera mío, nunca he tenido sensación de estar explotado, he estado siempre cómodo en el trabajo, muy bien.

Y después de todos estos años que habéis trabajado en ULMA, ¿Cómo valoráis vuestro paso por la empresa, vuestra trayectoria?

E.S: La verdad es que ha sido bastante bueno. He tenido nueve delegados como jefes durante estos años. He tenido muy buenos compañeros y me he sentido siempre respaldada por mis compañeros y por mis jefes. Me he sentido muy a gusto trabajando. Ha habido momentos de tensión, como es lógico, como en todo, la convivencia no es fácil pero el entorno es lo importante y sentir que es tuyo y ser socio y que tienes algo tuyo te facilita más tu trabajo en algunos momentos. Yo me he sentido como que algo me pertenecía y, aparte de desarrollar mi trabajo lo mejor que he podido y con toda mi responsabilidad, para mí ULMA ha sido como mi segunda casa.

J.E.B.: ¡Muy bueno! Extraordinario. Yo no es que me haya hecho más comercial de lo que era, pero tengo los estudios de la calle, he disfrutado en ULMA. No he tenido problemas. Siempre se han cumplido los objetivos. Los impagados para mí eran primordiales, creo que es una de las cosas que hay que llevar a rajatabla. Es mejor vender menos pero más seguro. Me he ido de ULMA y he dejado la cuenta a cero después de 32 años. Me han dejado trabajar, me he sentido querido en mi empresa. La experiencia es un grado, por eso me he guiado de gente de la cooperativa que han sido como mis padres, tienes que escuchar, ver y oír lo que dicen y luego llevarlo a la calle, a la empresa, a tu forma de pensar…

E.A.: Mi paso por ULMA lo valoro como muy positivo. Me ha permitido desarrollarme como persona, como trabajador, he hecho muchos amigos dentro de la empresa, algunos ya se han jubilado pero me gustaría recordar a Javier Galdos, Javier Lizarralde, Javier Zabala, J.L. Madinagoitia, J. A. Ugarte, Javier Ugarte, Enrique Zubia, Enrique Urkia, Felipe Vals, Javier Murua, etc. Ha sido todo muy positivo.

¿Qué dirías a las personas que seguimos trabajando en ULMA?

E.S.: Que traten de pasarlo bien. El trabajo es un esfuerzo que tenemos que hacer, alguna gente dice que disfruta trabajando, sí, pero siempre que estés en un entorno agradable con unos buenos compañeros.

J.E.B.: ¡Que no miren el reloj!. Yo he hecho maratones, medias maratones. Una vez me puse malo y me dijo el médico: olvídate del reloj, haz lo que tengas que hacer, aunque llegues media hora más tarde. Os diría que apretarais más, que se fuera más humilde. Con más sacrificio por parte de todos estos malos momentos se superarán. La gente que sigue trabajando en ULMA tiene que mantener ese espíritu, hay que volver a ese espíritu. Yo en la revista que mandáis y que colecciono, mi compañero y jefe entonces Enrique Zubía ya lo comentó, que reivindicaba el espíritu cooperativista que había desaparecido. Yo también lo reivindico. Se trata de lograr una empresa que dure toda la vida, que tengas tu puesto de trabajo.

Las personas somos lo más importante de la empresa, si las personas no funcionamos las cosas no funcionan, y hay que dar el 100% a la empresa.
>> E.A.

E.A.: Pues mantener ese espíritu cooperativista. Pensar que las personas somos lo más importante de la empresa y que si las personas no funcionamos las cosas no van a funcionar y hay que darle el 100% a la empresa. Si la empresa va bien tú vas bien. Si la empresa va mal, difícilmente puede ir bien el resto. Hay que mirar por la empresa y las personas que están en ella. También es verdad que ahora hay menos trabajo, el que hay no es todo lo bueno que quisiéramos, coges una obra y no sabes si estás contento o disgustado porque no sabes ni si vas a ganar dinero, antes sabías seguro que ganabas dinero.

¿Qué planes tenéis a partir de ahora?

E.S.: Pues ahora mismo parece que estoy como de vacaciones, llevo casi dos meses pero me lo he tomado así como de relax en principio y poquito a poco va uno haciendo cosas que le gustan, aficiones a las que no les podías dedicar tiempo, dedicarme un poquito a mi familia. El trabajo te absorbe mucho tiempo como es lógico y a la familia la tienes que dejar un poco de lado. Ahora a ver si me dedico a estar un poco más con mi familia, con mis padres, que están mayores, mi madre política que también está muy mayor y en general a descansar un poquito. Muchas personas dicen que cuando se prejubilan se ven mayores pero yo ahora mismo me encuentro bien física y mentalmente. Lo he asimilado bien y espero que siga así, de todos formas ya soy abuela, aunque tengo a mi nieta lejitos -están en Madrid viviendo- pero bueno, puedo desplazarme cuando quiera a verlos y viene otro de camino… Antes no podía disponer de tiempo libre más que los fines de semana y ahora me voy a verla.

J.E.B.: Tuve un desprendimiento de retina y el deseo es que Dios me eche una mano para recuperar la vista. Mi idea es estar en casa, estudiar lo que no estudié en su día. Me gusta la pintura y caminar me encanta. Seguro que no me quedo sentado y aburrido.

E.A.: A mí me dijo el Director que hay ahora, Aitor Igartua, bueno, ahora a disfrutar…. Y le dije, hombre, yo he disfrutado mucho mientras trabajaba.

Queréis añadir algún comentario, alguna experiencia...

E.S.: Yo a lo largo de mi trayectoria he salido de la oficina de Granada porque en alguna ocasión he tenido que desplazarme a otros centros de trabajo porque han requerido a lo mejor cambio de personal en administración, nuevas personas contratadas y me he desplazado para poner al día o enseñar programas de trabajo y en dos ocasiones fui a Canarias. Estuve en Tenerife en dos ocasiones enseñándoles los programas de trabajo a unas compañeras y también estuve en Sevilla con otra compañera que empezó a trabajar así que he tenido algunas experiencias fuera de Granada.

Los impagados para mí eran primordiales, creo que es una de las cosas que hay que llevar a rajatabla. Es mejor vender menos pero más seguro.
>> J.E.B.

J.E.B.: Me he criado en la calle y he visto tanto. Recuerdo que fuimos el delegado y yo a Linares a ver a un cliente, y a mí me ha gustado siempre fijarme en los zapatos… Cuando llegamos allí veo que lleva zapatos de charol, y pienso zapatos de charol en una obra, malo… Además eran de plástico. Y le digo al delegado… ¡éste nos la pega! Le mandamos 1.000 puntales y ya en el primer pago empieza a dar vueltas, y al final lo echan de la obra… Le dije al delegado, mira ves como ya me lo decían sus zapatos… Me fijo mucho en los zapatos de la gente, hay gente que quiere aparentar con los zapatos y con los zapatos no se engaña…

E.A.: Una vez me dijeron que decía José María Arizmendiarrieta que en la empresa estamos muchos para empujar y que luego hay unos pocos que son los que realmente tiran, y a esos tenemos que ayudarles a tirar. Gente que es capaz de ver un poco más lejos que los demás para crear cosas nuevas, innovar. Y por último me gustaría desearle suerte al Director General del Grupo ULMA, Iñaki Gabilondo, que tenga suerte en sus decisiones porque seguro que le hará falta. Aunque las decisiones sean con mejor intención a veces, la mejor intención, no es suficiente, hay que tener suerte.

Pre-Jubilados de ULMA Construction de la Delegación de Granada nos cuentan sus experiencias “cooperativas”.

Enrique Árbol (E.A), Encarna Salinas (E.S) y Jose Eloy Buendía (J.E.B)