Martín Garitano Diputado General de Gipuzkoa

En Gipuzkoa la salida vendrá de la mano, entre otros, del movimiento cooperativo

10/07/2012
Fue redartor Jefe del diario Egin entre 1990 y 1998 y formó parte del equipo de Gara. En el año 2011 se presentó por la coalición BILDU en las elecciones a las Juntas Generales y cumple un año al frente de la Diputación Foral de Gipuzkoa.

Estamos ante una profunda crisis que incluso algunos la califican hasta de Modelo pero, ¿cómo calificaría Martín Garitano la actual situación socioeconómica de Gipuzkoa?

Partimos de la constatación del agotamiento de un modelo basado más en la especulación, el ladrillo y  el cemento que en la economía productiva. Algunos veníamos denunciando hace tiempo que ese no era el camino, que era un callejón sin salida y ahora ha quedado en evidencia que teníamos razón. Con resultados dramáticos que están a la vista de todos.

Dicho esto, hay que agregar que la situación socio-económica de Gipuzkoa, con ser grave y preocupante, no es caótica. No sirve de consuelo, pero  estamos mejor que otros en nuestro propio entorno.

El tejido empresarial gipuzkoano, con una fuerte salida a los mercados internacionales, está resistiendo los embates de una crisis sistémica que ha echado por tierra las tesis neoliberales que han regido hasta ahora la economía al modo de una religión. Contamos con una clase trabajadora altamente cualificada, un empresariado dinámico y un tejido social que está haciendo de colchón para los sectores más desfavorecidos por la crisis.

Una de las fortalezas de nuestro territorio ha sido siempre nuestro tejido industrial, además Gipuzkoa también ha sido tradicionalmente una sociedad emprendedora, cree Martin Garitano que seguimos siéndolo… ¿Qué se está haciendo desde las instituciones para fomentar estos aspectos?

Gipuzkoa ha sido y es tierra de emprendedores. No es casualidad que las cooperativas de Mondragón sean un elemento de referencia en todo el mundo. Todo es mejorable, sin duda, pero contamos con un tejido de PYMES y cooperativas que, junto a grandes empresas también referenciales, constituyen un ejemplo de buen hacer, de innovación y de desarrollo que desde las instituciones debemos apoyar en orden a un desarrollo sostenible, avanzado en lo social y equilibrado en lo territorial

En esa fortaleza del tejido industrial guipuzcoano las cooperativas de Mondragón han tenido mucho que ver ¿cómo ve el Diputado General de Gipuzkoa al movimiento cooperativo?

Contamos con una clase trabajadora muy cualificada, un empresariado dinámico y un tejido social que protege a los más desfavorecidos.

El movimiento cooperativo que hunde sus raíces en Gipuzkoa  es uno de los elementos de referencia para comprender la realidad vasca del siglo XXI. Tiene mucho que ver con las características de nuestra propia sociedad, con la cultura del auzolan. Los fundamentos del cooperativismo, de la corresponsabilidad, la distribución más equitativa del trabajo y los beneficios, la democracia, la solidaridad… son elementos claves para afrontar situaciones como la que ahora vivimos. Tenemos que ser conscientes de que, para garantizar la pervivencia de un Euskal Herria más social, más justa y, por ello, más democrática, tenemos que salir todos a la vez del bache, sin dejar a nadie abandonado a su destino. Y en esa filosofía, las cooperativas tienen mucho que decir.

La crisis está poniendo al descubierto algunas amenazas y también muchas oportunidades, ¿cree que la sociedad guipuzcoana  está preparada para abordar los retos que se nos avecinan?

Si algo caracteriza a la sociedad gipuzkoana es su capacidad para hacer frente a la adversidad y, contra lo que dijera Ignacio de Loyola, su decisión de hacer mutación en tiempo de desolación. Hoy nada es como ayer y nada será igual el día de mañana. Por eso, el afán innovador que ha caracterizado  al cuerpo social gipuzkoano va a ser determinante para afrontar la salida a esta crisis. Hay que prepararse más, invertir en educación y, desde la solidaridad con los más perjudicados por la crisis,  buscar horizontes donde colocar nuestros productos. Ahora es el tiempo de reconocer las carencias del modelo que nos ha arrastrado al fondo del pozo y elegir las soluciones, que, necesariamente pasan por un modelo mucho más social, menos afanoso en la búsqueda del enriquecimiento fulgurante y, sobre todo, más equitativo en el reparto.

Para terminar, ¿conoce Martin Garitano el Grupo ULMA? ¿algún mensaje al colectivo de socios y trabajadores en estos complicados momentos que estamos pasando.

Conozco ULMA –soy de Bergara y provengo de una familia con hondas raíces en el movimiento coopertativo- y conozco a trabajadoras y trabajadores de ULMA. Tengo buenos amigos ahí. Y si tuviera que enviarles un mensaje, sería de ánimo y esperanza. A nadie se le oculta la dificultad del momento que atravesamos. Tal vez la situación se endurezca aún más porque nadie se atreve a poner fecha final a la crisis económica a causa de la tiranía de eso que, eufemísticamente llaman ‘mercados’ pero que no es otra cosa que una reunión de especuladores, robándose unos a otros. Estoy convencido de que más pronto que tarde veremos nuevamente la luz. Y en Gipuzkoa, la salida vendrá de la mano, también del movimiento cooperativo, que, sin duda,  debe corregir tics del pasado y profundizar en su sentido de economía productiva, real y social. Y ahí estará ULMA.

En Gipuzkoa la salida vendrá de la mano, entre otros, del movimiento cooperativo

Martín Garitano, Diputado General de Gipuzkoa