• Ulma Construction

Raúl García Presidente de ULMA Construction

“La fortaleza básica que debemos potenciar es la de cada persona. El resto de fortalezas nacen o son derivadas de esa primera.”

31/03/2014
El modelo cooperativo es muy potente porque pone a las personas en el centro de la organización y con todo su potencial al servicio de la misma.

En este contexto difícil en el que nos encontramos, en el que la solidaridad parece ser una de las claves para salir adelante ¿Crees que como colectivo estamos cohesionados y comprometidos con el Negocio?

No voy a decir que no haya cohesión y compromiso, pero sí que la situación en este sentido es mejorable. Lo primero que me viene a la cabeza es la sensación de que, paradójicamente, cuanto más se aleja uno de Oñati, más compromiso con la empresa se percibe en la gente de ULMA Construcción. Eso es al menos lo que yo percibo. Es curioso ver cómo los empleados de algunas filiales y delegaciones viven la empresa y se enorgullecen de pertenecer a ella. No es que eso suceda en todos los sitios en los que estamos, y también es verdad que influyen temas como el grado de desarrollo del país y la dificultad de encontrar trabajo decente, pero sí que es una sensación general con la que suelo volver cuando voy de viaje. Dicho esto, también creo sinceramente que la motivación, el compromiso y la cohesión de las personas, y especialmente de los socios, están ahí, a la espera de una oportunidad para ponerlos en práctica. Para ello, a los que tenemos responsabilidad de gestión nos corresponde generar un clima adecuado y promover un estilo de liderazgo que fomente esos aspectos. Además, a esto se le tiene que añadir la mejor voluntad por parte de todos, también especialmente por parte de los socios.

A tu juicio, ¿Cuáles crees que son las herramientas que se deben de potenciar desde las  cooperativas/ Negocios y el Grupo para reforzar esa implicación?

¿Está implicado un autónomo que tiene un negocio propio? En las cooperativas, cuanto más grande es la empresa, más nos alejamos de ese ideal, pero pienso que es lo que deberíamos tener siempre en mente y sobre lo que deberíamos enfocar nuestros esfuerzos. Para ello, creo que cada socio tiene que asumir esa responsabilidad y tratar de aplicar esa mentalidad en su ámbito de trabajo. Además, como he mencionado en la anterior pregunta, conseguir un liderazgo adecuado es a mi entender fundamental. No sólo es clave para la implicación de la gente, lo es también para muchos otros aspectos importantes, como por ejemplo el desarrollo profesional, el desarrollo de los equipos, la satisfacción personal, el proyecto compartido, el desarrollo cooperativo, el clima organizacional, ... Y todo esto, además de repercutir en cada persona, tiene también repercusión clara en el rendimiento de la empresa.

¿Piensas que la fórmula cooperativa es el mejor modo de abordar los nuevos retos y el contexto global en el que tienen que desenvolverse nuestros Negocios? ¿Cuáles crees que son las fortalezas del modelo que deberíamos de potenciar?

Pienso que sí. En principio, el modelo cooperativo es muy potente porque pone a la persona, a todas las personas, en el centro de la organización y con todo su potencial al servicio de la misma. Se me hace difícil pensar en otro modelo con más potencial. Otra cosa es cuánto de alejadas de ese modelo teórico podemos estar las cooperativas hoy en día por diversos motivos, como el tipo de sociedad en el que vivimos, las épocas de bonanza económica, los estilos de liderazgo que hemos tenido, la dificultad para exportar el modelo a otros países, etc.

En nuestra esencia están las personas y su desarrollo, pero también está la búsqueda de una integración con la sociedad y tratar de transformar los aspectos de ésta que no nos gustan

La fortaleza básica que debemos potenciar es la de cada persona. El resto de fortalezas nacen o son derivadas de esa primera. Una persona en crecimiento constante, motivada, valorada, consciente de que es parte de una empresa, de que trabaja para su propio bien y también para el bien de los demás, es la mejor base sobre la que construir cualquier proyecto. Tengo entendido que era ése el espíritu de los primeros pioneros cooperativistas, pero que luego se ha ido perdiendo. Creo que es hora de que empecemos a recuperarlo y a sacarle brillo. Nos hace bastante falta.

¿Crees que las cooperativas somos suficientemente ágiles para reaccionar en un entorno tan cambiante  como el actual? ¿Qué medidas o instrumentos de mejora se podrían implementar?

Es cierto que el equilibrio entre agilidad y participación de los socios es complicado de alcanzar, más aún en el caso de cooperativas grandes y todavía más en el caso del Grupo. No todos podemos estar en todo, pero por otro lado la participación debería ser un elemento intrínseco a las cooperativas. Pienso que, en primer lugar, deberíamos diseñar un modelo de participación que trate de buscar ese equilibrio y con el que todos nos sintamos cómodos. El modelo indicaría quién participa y en qué grado en los diferentes ámbitos de la empresa. Con ese modelo, habría que tratar de definir mecanismos que canalicen y sistematicen la participación de las personas según se ha definido para cada ámbito. No es un tema sencillo, pero estoy convencido de que sería interesante desarrollarlo.

El Grupo ULMA como grupo con un fin Social cuenta con una fundación.  ¿Cómo crees que podríamos potenciar e impulsar el proyecto de la Fundación ULMA?

Por un lado, tengo claro que el trabajo realizado hasta ahora ha sido bueno en el sentido de dotar a la Fundación de una imagen moderna y dinámica. Se han organizado una serie de actividades interesantes a las que luego se ha dado publicidad por medio de las herramientas de comunicación desarrolladas. Todo esto tiene un valor que hay que reconocer y que nos debe servir de soporte para dar un salto cualitativo hacia otro escenario. En mi opinión, es necesario que el Consejo General del Grupo ULMA coja las riendas de la Fundación y que, liderado por este órgano, los órganos de las cooperativas hagamos una reflexión sobre el sentido y la orientación que le queremos dar. Creo que, al menos de puertas para dentro,  deberíamos huir de las siglas RSE (responsabilidad social empresarial) o RSC (responsabilidad social corporativa), que son las que están de moda y que utilizan algunas grandes empresas que no son precisamente el mejor ejemplo de responsabilidad social, y buscarle un sentido más acorde con nuestra esencia cooperativa. En nuestra esencia están las personas y su desarrollo, pero también está la búsqueda de una integración con la sociedad y tratar de transformar los aspectos de ésta que no nos gustan. Creo que una Fundación en la que los socios y los órganos no seamos protagonistas directos es lo que puede hacer cualquier otra empresa que no sea cooperativa. En nuestro caso, la actividad de la Fundación debería encajar con los conceptos mencionados y, a partir de ahí, también puede contribuir a divulgar nuestra imagen como empresa socialmente comprometida, lo cual, por qué no, puede ser utilizado también como herramienta promocional.

“La fortaleza básica que debemos potenciar es la de cada persona. El resto de fortalezas nacen o son derivadas de esa primera.”

Raúl García, Presidente de ULMA Construction