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Iñaki Gabilondo Director General del Grupo ULMA

El cambio como oportunidad

28/01/2014

 

No quería empezar con la palabra “crisis”, pero en la situación actual y en el entorno donde nos movemos se hace casi imposible no hacerlo. Crisis se asocia normalmente a algo malo y no deseable, pero también tiene otras acepciones, sobre todo en el ámbito económico, más relacionadas con los conceptos de cambio y oportunidad, que me parecen más interesantes. Crisis, entendida como “cambios bruscos profundos, súbitos y violentos” en el orden de las cosas, que normalmente traen consecuencias trascendentales que ayudan a construir la respuesta a la nueva situación. Por ello, la crisis o el cambio del paradigma actual por uno nuevo tiene las dos caras, la negativa de aquél que lo percibe como una posible pérdida del estatus alcanzado y la positiva de aquél que ve “el cambio” como “oportunidad” para mejorar la situación.

El problema de la “crisis actual” es que no está dejando de mutar y cada poco tiempo se producen nuevos “cambios” que no nos dejan siquiera situarnos ante la nueva realidad. Hemos pasado rápidamente de la crisis inmobiliaria a la crisis financiera de los bancos, a la crisis de deuda soberana de los países, a las crisis políticas en determinados países, a la crisis de liquidez,….etc. Los cambios, al igual que los terremotos, se siguen produciendo y no conocemos ni cuándo se van a producir más réplicas, ni dónde, ni la intensidad de las mismas.

“Cuando más se necesita una hoja de ruta es en una situación tan complicada como la actual”

En este clima de incertidumbre nos toca gestionar nuestros negocios haciéndose muy complicada cualquier predicción y actuación de futuro. Pero cuando más se necesita una hoja de ruta es en una situación como la actual. Ahora, cuando se acerca el fin de año nos toca preparar las bases del Plan de Gestión del año siguiente y para ello, antes debemos ver cómo nos ha ido el año que se va. Para la valoración de lo que ha sido el año, tanto el año 2013 como los anteriores, es fundamental centrarnos tanto en los resultados económicos, análisis cuantitativo, como en el posicionamiento logrado por los negocios y que es la base de sus resultados futuros, análisis cualitativo. Un equilibrio ponderado de ambos elementos es clave para no caer en el cortoplacismo o en una “ilusión paralizante” que fiándose en que el futuro lo solucionará todo, ralentiza y posterga la toma de decisiones difíciles, necesarias para la sostenibilidad del negocio.

Y desde esta doble perspectiva, es claro que el Grupo ULMA está mejor a finales del año 2013 que lo que estaba a finales del año 2012 y mucho mejor de lo que podía estar al inicio de esta crisis que comenzó en 2008. Es cierto que seguimos afectados por nuestra exposición a mercados con problemas, que hemos sufrido por la crisis de liquidez que ha traído consigo una devaluación importante en las divisas de países en los que tenemos intereses importantes como Brasil, Perú o Sudáfrica, entre otros, que seguimos sufriendo la restricción del crédito, etc. Pero por el lado positivo tenemos que decir que seguimos reduciendo nuestra exposición de economías con menores expectativas de crecimiento, que seguimos incrementando nuestras exportaciones en casi un 7% sobre el año anterior, sobrepasando previsiblemente los 500 millones y muy por encima de los 323 del año 2009, que seguimos mejorando nuestra competitividad, reflejada en un incremento del valor añadido en la mayoría de los negocios, que a nivel de Grupo hemos conseguido un equilibrio financiero con una reducción importante de nuestra deuda, etc.

Detrás de esta mejora de la situación estructural de ULMA ha habido un trabajo importante a nivel de Negocios buscando el incremento de la competitividad bien sea con medidas dolorosas, pero necesarias, o con inversiones de futuro orientadas al desarrollo de nuevas líneas y mercados para nuestros negocios, lo que se ha combinado a nivel de Grupo con una política de soporte financiero entre negocios y de solidaridad entre colectivos, que ha sido fundamental para los negocios que a día de hoy más están sufriendo y por ello puedan necesitar más tiempo para adaptarse a la nueva realidad.

Éste es el camino correcto que no debemos abandonar. Por lo tanto, abordemos el Plan de Gestión del año 2014 siendo realistas, sabiendo en qué contexto nos movemos, pero a la vez siendo ambiciosos y positivos en la respuesta que queremos dar para que el año que viene por estas fechas podamos decir que el Grupo ULMA en su conjunto y sus negocios a nivel individual han seguido mejorando su posición.

Es una carrera de fondo donde es importante que todos trabajemos conjuntamente con rigor, energía, flexibilidad y apoyo mutuo. El nivel de cambios y de situaciones que estamos viviendo nos va a obligar a hacer una seria reflexión de las dinámicas y estructuras de funcionamiento en el mundo cooperativo. Es una reflexión que alcanza a todos y por lo tanto también al Grupo ULMA y en la medida que sepamos transformar el cambio en oportunidad estará la clave del éxito del futuro.

Aprovecho la ocasión para desearos unas felices fiestas y ojalá que el año 2014 supere todas nuestras expectativas.